¿Qué hacer después de vender tu empresa?
Durante años, todo gira alrededor de un único objetivo: construir una empresa que crezca, genere valor y, algún día, pueda venderse. El exit aparece como la meta máxima del emprendedor.
Pero curiosamente, muy pocos fundadores se hacen una pregunta igual de importante: ¿qué voy a hacer el día después de vender?
Porque el exit no es el final de la historia. Es el comienzo de otra completamente distinta.
Después de vender una empresa cambian muchas cosas. Desaparece la adrenalina de operar todos los días, cambia la relación con el riesgo, aparece la libertad financiera (en mayor o menor medida) y, sobre todo, surge algo que muchos no esperan: la necesidad de encontrar un nuevo propósito.
A lo largo de mi carrera vi decenas de fundadores atravesar esa transición. Algunos volvieron a emprender casi de inmediato. Otros comenzaron a invertir. Algunos se dedicaron a escribir, enseñar o asesorar a otros emprendedores. También están quienes encontraron una nueva pasión fuera del mundo de los negocios, y unos pocos decidieron simplemente retirarse.
No existe un único camino correcto. Pero sí hay ciertos perfiles que aparecen una y otra vez.
Estos son, en mi experiencia, los más comunes.
El Emprendedor Serial
Hay emprendedores que, simplemente, no pueden dejar de crear. Venden una empresa, descansan unos meses y enseguida empiezan a pensar en la próxima. No vuelven a emprender porque necesiten dinero; lo hacen porque disfrutan construir desde cero, resolver problemas y crear organizaciones. Para ellos, el exit no representa una llegada, sino el combustible para comenzar un nuevo desafío. Un buen ejemplo es Guido Grinbaum que despues de hacer DeRemate hizo DineroMail, Yop, Wabi y ahora Pok. Otros son Facundo Garretón que tras vender InvertirOnline volvió a emprender con Terraflos o German Herebia y Agustin Rinaldi que hicieron InZearch y Frubis respectivamente y hoy operan Growth Digital.
El Ángel (o el “Midas”)
Después de un exit, muchos fundadores pasan del otro lado del mostrador y comienzan a invertir en startups. Algunos lo hacen de manera directa como angel investors y otros invierten en fondos de venture capital como LPs. Generalmente apuestan por industrias que conocen, donde además de aportar capital pueden sumar experiencia, contactos y credibilidad. En muchos casos, su verdadero valor no está en el cheque sino en el acompañamiento. Unos ejemplos de ángeles que participan activamente apoyando nuevos emprendedores.son Miguel Santos (”Mike”) fundador de Technisys, Jose Vargas quien tuvo varios exits y Santiago Pinto Escalier (uno de los primeros ángeles de la Argentina).
El Venture Capitalist
Algunos dan un paso más y convierten la inversión en su actividad principal. En lugar de realizar inversiones aisladas, crean un fondo, desarrollan una tesis de inversión y construyen un portfolio de compañías. Pasan de operar empresas a seleccionar y acompañar a quienes las están construyendo. En Latinoamérica, unos referentes de este camino es Ariel Arrieta, de NXTP Ventures y Hernan Kazah de KasZek.
El Autor
No todos sienten la necesidad de volver a construir una empresa. Algunos descubren que lo que más disfrutan es compartir lo aprendido. Escriben libros y newsletters, graban podcasts, dan conferencias, enseñan y desarrollan una marca personal alrededor de su experiencia. Su nuevo producto deja de ser una compañía y pasa a ser el conocimiento acumulado durante años de emprendimiento. Santiago Bilinkis es probablemente uno de los mejores ejemplos de este perfil.
El Advisor
Muchos fundadores encuentran una enorme satisfacción ayudando a otros emprendedores a recorrer un camino que ellos ya conocen. Se convierten en asesores, mentores, miembros de directorios o especialistas en áreas como estrategia, fundraising o M&A. Ya no lideran la operación diaria de una empresa, pero siguen creando valor desde otro lugar. En mi caso, después de vender mis compañías decidí dedicarme a acompañar a fundadores en procesos de compra, venta y levantamiento de capital. Es una forma distinta de emprender, aprovechando toda la experiencia acumulada.
El Corporativo
Aunque es menos frecuente de lo que muchos imaginan, algunos fundadores descubren que disfrutan la vida dentro de una gran organización. Permanecen en la empresa que los adquirió, a veces para cumplir un earn-out y otras simplemente porque encuentran nuevos desafíos profesionales. Liderar equipos globales, administrar negocios mucho más grandes o acceder a recursos que antes no tenían puede resultar muy atractivo. No todos venden para irse; algunos venden para crecer dentro de una organización más grande. Un ejemplo es Victor Kong que despues de operar los negocios digitales de Cisneros e Entravisión, hoy continua en Aleph.
El Soñador
Hay quienes aprovechan el exit para dedicarle tiempo a aquello que siempre quedó postergado. La música, el deporte, la gastronomía, los viajes, el arte o cualquier otra pasión que durante años convivió a la sombra de la empresa. El dinero les compra algo mucho más valioso que bienes materiales: tiempo para hacer aquello que realmente disfrutan. Un buen ejemplo es Matias Woloski, cofundador de Auth0, que hoy dedica gran parte de su tiempo a proyectos vinculados con la música y Portal del Bosque.
El Retirado
También existe el fundador que decide no volver a trabajar. Invierte el capital obtenido, vive de sus rentas y organiza su tiempo sin obligaciones profesionales. Algunos siguen participando en uno o dos proyectos de manera muy parcial, mientras que otros desaparecen completamente del mundo emprendedor. Curiosamente, son menos de los que uno imagina. Después de tantos años construyendo empresas, muchos descubren que extrañan el desafío mucho antes de lo que esperaban.
La combinación de todas las anteriores
En la práctica, la mayoría de los emprendedores no elige un único camino. Es común combinar varios: invertir en startups, asesorar empresas, escribir, participar en directorios y, tarde o temprano, volver a emprender. Si miro mi propio recorrido, pasé por casi todas esas etapas. Fundé empresas, las vendí, invertí como ángel, asesoré procesos de M&A, trabajé dentro de corporaciones, lancé nuevos proyectos y hoy también disfruto escribiendo este newsletter. Quizás esa sea la mayor enseñanza: el exit no suele ser el final de la historia, sino el comienzo de una nueva etapa.
¿Se te ocurren otros nombres de emprendedores?
¿Se te ocurren otras actividades para hacer despues de un exit?
— Damian Voltes M&A para CEOs


