Si uno mira lo que está ocurriendo en el ecosistema tecnológico, es difícil no encontrar paralelismos con la burbuja de las punto com de fines de los noventa.
Cada semana aparecen nuevas startups de IA, nuevas rondas multimillonarias, nuevos unicornios y nuevas promesas de transformar industrias enteras. Los fondos de Venture Capital compiten por entrar en las mejores compañías, las valuaciones alcanzan niveles que hasta hace poco parecían imposibles y el capital parece prácticamente ilimitado.
No creo que la Inteligencia Artificial sea una burbuja. Creo que la burbuja está en la cantidad de compañías que se están creando alrededor de la IA y en las expectativas que existen sobre muchas de ellas. La tecnología llegó para quedarse. Lo que no van a quedarse son la mayoría de las empresas que hoy están naciendo.
La historia ya nos mostró esta película. Internet cambió el mundo para siempre. Sin embargo, durante la burbuja de las punto com nacieron miles de compañías. Muy pocas sobrevivieron. Muchas desaparecieron. Otras terminaron siendo adquiridas por una fracción de lo que alguna vez imaginaron valer. Pero aquellas pocas que lograron consolidarse como ser Amazon, Google, Salesforce o Mercado Libre, entre otras terminaron creando una cantidad extraordinaria de valor.
Con la IA probablemente ocurra exactamente lo mismo.
La economía de los VCs
Muchas personas observan las inversiones multimillonarias que reciben startups de IA y concluyen que los fondos creen que todas ellas serán gigantes. La realidad es exactamente la opuesta.
Los Venture Capital saben que la enorme mayoría de esas compañías fracasará. Es parte del modelo. La economía del venture capital funciona porque unas pocas inversiones generan retornos tan extraordinarios —50x, 100x o incluso más— que compensan decenas de inversiones que terminan valiendo cero. No necesitan que todo el portfolio sea exitoso. Necesitan encontrar al próximo OpenAI, Anthropic o Cursor antes que el resto del mercado.
Por eso hoy parece que los VCs están “vomitando dinero” sobre startups de IA. No porque crean que todas sobrevivirán, sino porque saben que acertar unas pocas puede devolver varias veces el fondo completo.
Después de la euforia llega la consolidación
Si aceptamos que existirán miles de compañías de IA y que sólo unas pocas terminarán liderando cada categoría, la siguiente pregunta es inevitable: ¿qué pasará con todas las demás?
Algunas desaparecerán. Otras se quedarán sin financiamiento. Muchas terminarán fusionándose. Y una enorme cantidad será adquirida.
Es ahí donde empieza la verdadera historia del M&A.
No creo que la próxima gran ola tecnológica esté marcada por IPOs. Creo que estará marcada por adquisiciones. Porque las grandes compañías tecnológicas y las empresas tradicionales enfrentan hoy un problema nuevo: la IA evoluciona demasiado rápido.
Esperar dos o tres años para desarrollar internamente determinadas capacidades puede significar perder una ventaja competitiva difícil de recuperar. Por eso cada vez veremos más adquisiciones cuyo objetivo no será comprar ingresos. Será comprar velocidad. Comprar un equipo. Comprar tecnología. Comprar clientes. Comprar una posición estratégica.
En el mundo de la IA, comprar tiempo puede ser mucho más rentable que ahorrar dinero.
El nuevo activo escaso ya no es el software
Hace algunos años el diferencial era el producto. Hoy prácticamente cualquier startup puede construir una aplicación utilizando los mismos modelos fundacionales disponibles para todos. Eso cambia completamente las reglas del juego.
La ventaja competitiva ya no está únicamente en el algoritmo. Está en los datos propietarios, en la distribución, en las integraciones, en los workflows donde una empresa ya está instalada y, sobre todo, en la confianza que construyó con sus clientes.
El software se volvió más fácil de replicar. El negocio, no.
Muchas empresas serán compradas por su posición estratégica
Durante décadas, el M&A estuvo dominado por métricas financieras: ingresos, EBITDA y flujo de caja. Todo eso seguirá siendo importante. Pero en IA empieza a aparecer otra lógica.
Muchas compañías serán adquiridas no por lo que generan hoy, sino por el lugar que ocupan dentro del ecosistema de sus clientes. Porque controlan datos únicos. Porque están integradas en procesos críticos. Porque desde esa posición será posible desplegar nuevos agentes inteligentes.
En muchos casos, el comprador no estará adquiriendo el negocio actual. Estará comprando la plataforma desde donde construir el siguiente.
El gran arbitraje de valuaciones
Hoy convivimos con dos mundos completamente distintos. Por un lado, startups AI-native levantando capital con múltiplos extraordinarios. Por otro, empresas consolidadas con ingresos recurrentes, clientes enterprise y flujo de caja positivo negociándose a múltiplos mucho menores.
Ese descalce genera un enorme arbitraje. Para muchos compradores será más eficiente adquirir una empresa establecida e incorporarle capacidades de IA que construir desde cero una base de clientes equivalente.
Creo que esta será una de las principales razones detrás de la próxima ola de adquisiciones.
Las fronteras entre industrias empiezan a desaparecer
La IA también está modificando quién compra a quién.
Una fintech puede comprar una empresa de compliance. Un ERP puede adquirir una compañía de ciberseguridad. Un CRM puede comprar una plataforma de atención al cliente. Las categorías tradicionales del software empiezan a mezclarse y eso multiplica la cantidad de compradores potenciales para prácticamente cualquier empresa tecnológica.
Tener IA ya no será un diferencial
Hace apenas dos años alcanzaba con decir que una empresa utilizaba Inteligencia Artificial para captar la atención de inversores o compradores. Muy pronto eso dejará de tener valor. Será como decir que una empresa tiene una página web o utiliza cloud. Será simplemente el punto de partida.
Lo que realmente importará será demostrar que gracias a la IA la compañía crece más rápido, retiene mejor a sus clientes, mejora sus márgenes, aumenta la productividad y construye ventajas competitivas difíciles de copiar.
En M&A, las historias generan interés. Las métricas son las que cierran las operaciones.
El timing también importa
Hay una metáfora que suelo usar cuando hablo de procesos de M&A.
Vender una empresa se parece bastante a una gran fiesta.
Al principio todo es entusiasmo. La música está fuerte, el clima es excelente y nadie piensa en irse. Sin embargo, quienes tienen experiencia saben que existe un momento en el que conviene acercarse al guardarropas y retirar el saco. No porque la fiesta haya terminado. Justamente porque todavía está en su mejor momento (en el carnaval carioca).
Si uno espera a que prendan las luces y todos decidan irse al mismo tiempo, termina haciendo una cola de varias cuadras para recuperar el saco.
Con las empresas ocurre exactamente igual.
Los mejores procesos de M&A rara vez suceden cuando una industria ya perdió atractivo. Suelen concretarse cuando todavía sobra capital, hay optimismo, múltiples compradores compitiendo y todos quieren participar de la fiesta.
Nadie sabe con certeza cuándo terminará este “carnaval carioca” de la Inteligencia Artificial. Pero sí podemos monitorear las señales del mercado para entender en qué etapa estamos.
El error más común es empezar a pensar en vender cuando todos los demás también quieren hacerlo. Para ese momento, muchas veces la fila para retirar el saco ya es demasiado larga.
Reflexión final
La Inteligencia Artificial va a transformar prácticamente todas las industrias. No tengo dudas de eso.
Lo que sí dudo es que las miles de startups que hoy compiten por capturar esa oportunidad sigan existiendo dentro de diez años. Habrá pocos grandes ganadores. Habrá muchísimos perdedores. Y habrá una enorme ola de consolidación.
Para los CEOs, la pregunta ya no debería ser únicamente cómo incorporar IA a su negocio.
La pregunta más importante es otra: ¿Estoy construyendo una empresa que alguien quiera comprar cuando inevitablemente llegue esa consolidación?
Porque los modelos cambiarán. Los proveedores cambiarán. Las interfaces cambiarán.
Pero las compañías que controlen la relación con el cliente, los datos, la distribución y los procesos críticos seguirán siendo las que despierten mayor interés en cualquier proceso de M&A. Y, probablemente, también sean las que sigan de pie cuando termine esta nueva fiebre del oro.
— Damian Voltes M&A para CEOs


