En 2017 tuve la oportunidad de venir Stanford para participar de un Executive Program in-campus enfocado 100% en Mergers & Acquisitions.
Casi diez años después, esta semana volví al mismo lugar para participar del Aleph Executive Program at Stanford Graduate School of Business “Lead the AI Era”.
Un programa intensivo tambié in-campus junto a unos 50 líderes extraordinarios, partners, clientes, stakeholders y miembros del equipo de Aleph de distintos países, reunidos durante una semana para aprender, discutir y, sobre todo, pensar qué viene.
Y volver acá tiene para mí un significado especial.
Desde hace más de tres años asesoro a Aleph en Corporate Development y M&A, acompañando a la compañía desde el buy-side y el corporate development side en su proceso de diversificación.
Aleph construyó un negocio global de digital advertising representation con presencia en más de 130 países, trabajando con algunas de las principales plataformas tecnológicas del mundo (Tiktok, X, Spotify, Google, Microsoft, entre otros). Parte del desafío de estos últimos años fue pensar cómo aprovechar esa infraestructura, esas relaciones y esa presencia global para construir nuevos negocios.
Uno de esos caminos fue Payments.
Tuve la oportunidad de participar en ese proceso desde sus comienzos: explorar el mercado, analizar alternativas estratégicas y contribuir al desarrollo de una estrategia que terminó combinando construcción orgánica con el lanzamiento de Aleph Payments y su solución de Merchant of Record, con M&A y partnerships, incluyendo la operación con Localpayment para ingresar al procesamiento de pagos cross-border.
Más recientemente, mi trabajo también pasó por explorar cómo expandir ese negocio fintech desde Latinoamérica hacia Asia, África y otras regiones, además de identificar y acercar nuevas oportunidades alrededor de Inteligencia Artificial.
Por eso me resulta particularmente interesante estar nuevamente en Stanford.
En 2017 vine a estudiar M&A.
En 2026 vuelvo para estudiar AI.
Pero cuanto más escucho a los profesores y converso con lideres extraordinarios de diferentes industrias, países y culturas, más claro me queda que ambos mundos están empezando a converger.
La Inteligencia Artificial no es solamente una nueva herramienta para hacer más eficientes las compañías. Va a cambiar estructuras de costos, ventajas competitivas, modelos de negocio y barreras de entrada. Va a crear nuevas compañías y probablemente destruir el valor de otras.
Y, por supuesto, todo eso terminará impactando en M&A.
¿Qué compramos cuando la tecnología cambia tan rápido? ¿Tecnología, talento, distribución, clientes o velocidad? ¿Cuándo conviene desarrollar internamente y cuándo comprar? ¿Cómo valuamos una compañía cuyo producto puede quedar obsoleto mucho más rápido que antes? ¿Qué pasa con los múltiplos cuando AI permite crecer con estructuras radicalmente más livianas?
Son preguntas que quienes hacemos M&A vamos a tener que incorporar cada vez más a nuestro trabajo.
También me llevo algo menos técnico y quizás más importante.
Durante estos días compartí conversaciones con extraordinary leaders de distintos países, industrias y culturas, además de profesores excepcionales de Stanford. En un mundo obsesionado con AI, sigue siendo sorprendente cuánto valor proviene de algo profundamente humano: sentarse con personas diferentes, escuchar cómo piensan, cuestionar nuestras propias certezas y construir relaciones.
Me voy de Stanford con muchas notas, algunas respuestas y bastantes más preguntas que cuando llegué.
Y eso probablemente sea una buena señal.
Gracias especialmente a Gaston Taratuta e Ignacio Vidaguren por la invitación y por hacer posible esta experiencia, y a todos los participantes, profesores, partners y miembros del equipo con quienes compartí una semana extraordinaria.
Casi diez años después, Stanford otra vez.
En 2017, M&A. En 2026, AI.
Dos momentos distintos de mi carrera, pero posiblemente mucho más conectados de lo que imaginaba cuando llegué acá por primera vez.



